Si solo
Necesito que sepa
Necesito que sepa
Si pudiera
decirle
Si solo me
atreviera a contarle con
cierto tono
académico, acerca de… de cómo su cuerpo
Y sus manos
y los brazos y las piernas
Los pechos,
claro,
Sus
hendiduras
Y el color
El color de
sus formas y el tono
El tono muscular
y el andar casi marcial y la mueca
No el aire
que se mueve
No la risa
que resulta
Sino la
mueca
Toda ella su
materia los dientes
La suave
piel las cicatrices
Que sepa
Que resuenan
en mi
Cada mañana
cuando desde la puerta
Ocupa el
mundo
Hecho estético
un eco de
belleza cada día.
Y decirle
cómo deseo tocarla
Y alcanzar
la sabiduría si la beso
Que Su Mano Derrama
Ordeno mis
papeles,
esbozos que
más bien parecen
maniquíes
vencidos por infelices arropamientos.
Matthias Novak con
el contrabajo
construye
escaleras celestes en la noche,
y por ellas
Bernhard
Schüler sube y baja
en tanto Stephan
Emig los contiene.
Y yo
sonriendo
De verdad
emocionado
Con el
corazón lo cuento
Porque
dispongo de la magia
con que
prolongo
la intensa
tibieza,
la rara
cantidad de vida
que su mano
derrama sobre mi hombro, sobre mi espalda,
cuando
inadvertidamente se apoya en mí.
Es, definitivamente,
mejor que yo.
Astronauta
Astronauta
Me cubro
entonces los ojos.
Y cuento.
Y las
cuentas ruedan por los vidrios del silencio,
hasta
hundirse en la nieve del cielo.
Ella gesticula si espío entre los dedos,
y se
traslada
con asombroso
truco de astronauta.
Me deja
verla, ora entre libros, ora descalza y tierna,
o caminando
en el azul-negro
infinito
ingrávido
que controla
con esa cosa de Dios, que tiene.
Y otra vez
cuento
Trato de no
ver, y no alcanzan
la mano
inmaterial
los párpados
traslúcidos
esa rara
desnudez de los ojos
¡la obscena vacuidad
de mis ojos!
La Luz
El día aquel
descubrí que
yo era hermoso.
Como ocurren
los
descubrimientos.
Pude ver mi
hermosura
a la luz de
la luz,
que reanima
a mi corazón atravesado por
velocidades,
ah!
velocidades,
mudas
velocidades atravesando mi corazón,
el corazón a
t r a v e s a d o.
Así que pude
ver aquel día,
mi
hermosura,
exactamente
iluminada
por la luz
de la luz del universo de mis labios en su piel.
Yo me vi.
Era hermoso.
Pensé en
hacer un discurso
acerca de la
fenomenología del
sentimiento
del beso
del
descubrimiento de cuan hermosos somos todos,
pero el
secreto del fenómeno es su secreto.
La luz habrá
de extinguirse con los siglos
supongo,
y con ella
el resplandor,
y aun así,
les juego lo
que quieran,
mi hermosura
y su conciencia de sí
vagará
todavía
por aquel
universo.
Al Duro Cielo
Yo fabrico un
artefacto
con las
partes más oscuras
de los
huesos del espanto,
y el sol se
pudre,
se derrama
sucio y amarillo sobre la hierba,
se seca y
resquebraja.
Me arremango
si es preciso
y tomo,
la herrumbrosa flecha con que herí
al duro
cielo,
al duro
cielo que arde en pizcas,
y la
convierto en sal: ahora soy mi única verdad.
Y desciendo
hasta el mismísimo
despojo de
mi alma,
de mi alma
la tierra hedionda.
Sí, hay
pena.
¡Dónde!
¡Cual pena!
Sí.
Supe Más Tarde
Y supe más
tarde
que sus
manos están signadas por el ánima
de aves
fabulosas.
Que a veces
visita nuestro mundo imperfecto,
para tomar
los recursos que
por derecho
corresponden a su bondad esencial.
Y que en
realidad
habita un
sitio donde las
enredaderas
de flores azules
no crecen
más allá de lo perfecto
por respeto
a su buen gusto;
donde la
música brota de torres, y
los
garabatos de los manteles buscan afanosamente
cada día el
equilibrio.
Y si del Tiempo del dolor
Si tuviera
que referirme al dolor,
apelaría a
imágenes tales como el frio,
helados
cristales espinudos
trepándome,
para
devorarse el interior del pecho,
toda esa
inmensidad que guarda el pecho,
el dulce bullicio
que habita el interior inmenso.
Y si del
tiempo del dolor se tratara,
soy el
fenómeno,
el vacío,
lo
inconmensurable.
Hombre Tripa
(Procesando a Macri)
Acaso fuera el hastío la furia.
La mañana tal vez
el perro,
la luna
o la copia que olvidaron en el cielo.
Así que sólo no supe.
Caminé sobre la piedra nueva
con dolor
como hombre descalzo
que devora un fantasma.
Y no sabía.
Me trepaban de vidrio
las uñas,
surcando el pecho
adentro.
Al fin,
el velo del allá abrió un infierno
de asientos ocupados,
perfumado de frituras,
apurado.
Tema del Dia
Tema: La Filosofía.
Y la mentira,
como problema filosófico,
estrella
del desafío del conocimiento,
categoría
reina del discernimiento,
magnífica y letal
fascinante
mucho más que sucedáneos,
como la posverdad.
Señora de las tablas,
no manda fruta.
Hace escuela, enseña, diseña,
Esculpe
Prepara
irre
sistibles
pla tos
con especias sucias de humedad
y carnes vencidas.
Hiere a la humanidad
Pero no enferma
La mentira
Bloque y argamasa
La mentira
Clavo y madera y tiento
La mentira
Construyendo catedrales.
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